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Blog del Banco Finandina

¡Ahorrar a largo plazo organizando tus finanzas personales es posible!

El ahorro a largo plazo exige programar las finanzas personales en el tiempo, pensar en inversiones duraderas y mucha disciplina. 

 

 

1. Programar las finanzas personales en el tiempo.

 

 

Si quieres ahorrar en el largo plazo, debes proyectarte en el tiempo. Esto significa hacer una planeación financiera. Puedes lograrlo tu solo, sin necesidad de contratar a un experto. Para ello, lo mejor es definir un plan en el que establezcas metas.


Estas metas deben ser medibles y alcanzables en el tiempo. Debes incluir todas las que quieres lograr, en cuánto tiempo lo harás y cómo vas a medir si las lograste o en qué va el proceso de cada una para alcanzarla.

El plan debe ser serio. Tómate el tiempo necesario para definirlo y escribirlo. Consérvalo en un archivo que puedas consultar.

También debes diferenciar aquellas metas que lograrás en el corto plazo y las que tomarán mayor tiempo en hacerse realidad. Así, cuando comiences a ahorrar, sabrás a qué darle prioridad en su momento y cuánto conservar para el futuro.

Las finanzas personales organizadas siempre dan buenos resultados. Un consejo para que este plan esté acorde con la realidad es programar las metas según tu momento de vida y en distintos tiempos.

Tal vez a los 30 años requieras ahorrar para tu vivienda, pero también debes comenzar a pensar en tu retiro. A los 18 querrás un auto en el corto plazo, pero es bueno que además te concentres en tus estudios de posgrado, por ejemplo.

Si tienes una pareja con quien esperas tener una relación de largo plazo y construir juntos, pueden diseñar un plan especial para las metas que comparten. Ambos se motivarán mutuamente para alcanzar lo que se han propuesto.

 

 

 

2. Pensar en inversiones duraderas.

 

 

Esto significa dejar la mente cortoplacista, para proyectarte en el largo plazo. Esto se debe traducir en decisiones de inversión y de ahorro duraderas en el tiempo.

Unas finanzas personales organizadas para el largo plazo deben incluir el dinero para el retiro y para la salud, por ejemplo. Puedes comenzar a aportar a un fondo de pensiones voluntarias desde muy joven para conseguir un buen ahorro que utilizarás cuando seas mayor.

Cuando pienses en tu salud, es mejor asegurarte cuando estés sano y joven y mantenerte con esa misma empresa. Esto te permitirá recibir beneficios por antigüedad y que todas tus enfermedades futuras estén cubiertas.

Si deseas tener hijos, lo mejor es adquirir con tiempo un seguro educativo. Entre más temprano lo adquieras, mejor será para tus finanzas personales. Puedes hacerlo desde que el momento en que planeas el embarazo o incluso desde que tú y tu pareja acuerdan que serán padres.

Invierte en negocios, proyectos o acciones de empresas que te den rentabilidad a largo plazo. No pienses solo en aquellas que te den utilidades en pocos meses. Estas últimas son útiles para lograr tus metas de corto plazo. Es bueno que tengas claro para qué será cada una de tus inversiones. 

Por lo general, el ahorro a largo plazo se logra con inversiones en acciones, finca raíz y bonos. Invierte únicamente en aquellos negocios que entiendas y en los que tengas las cuentas claras. Considera la posibilidad de tener una inversión que te rente cuando ya seas mayor, como el arriendo de bienes inmuebles, por ejemplo. Cuando estudies una inversión, analiza cuánto te rentará durante 10 o 20 años. Esa es la principal pregunta que debes responder.

 

 

 

3. Disciplina

 

 

Existe una fórmula que los expertos siempre recomiendan para lograr un buen ahorro con tus finanzas personales: 50/20 /30. El 50 por ciento de tus ingresos deben ser para tus gastos básicos, el 20 por ciento para ahorro y el 30 por ciento para gastos personales.

Seguir esta regla a lo largo de tu vida puede ser una buena práctica.

Puedes destinar un porcentaje mayor al ahorro a medida que aumenten tus ingresos con el paso del tiempo. Si realizas inversiones en el largo plazo, ahorra parte de las ganancias que obtienes.

Si tienes varias deudas y logras cancelar alguna, usa esa cantidad que gastabas cada mes para pagar los demás préstamos. Al terminar de pagar todos los créditos, aumenta la cantidad de dinero que destinas para el ahorro e inviértelo.

Parte de la disciplina en las finanzas personales incluye decirles no a ciertas tentaciones. Para el ahorro a largo plazo, la tentación que debes evitar es sacar dinero de tus inversiones para lograr metas de corto plazo.

Nada de esto implica olvidarse del presente, por eso debes definir metas de corto y de largo plazo y de acuerdo con tu momento de vida. Por ello, también debes destinar parte de tus ingresos a los gastos personales. Esto te permitirá vivir bien el momento.


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